Intervención del Embajador Diego Arria

Ginebra

Intervención del Embajador Diego Arria

Ginebra Summit Marzo 26 de 2019

Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas

 

El 25 de abril de 1993 en Srebrenica por primera vez en mi vida, y en un solo día presencié horrorizado y conmovido los restos de los cuerpos de mas de diez niños destrozados por morteros que destruyeron una escuela, epidemias por falta de agua potable, medicinas y hambruna. En el pueblo de Amici los cadáveres de una familia musulmana incinerados después de asesinarlos en su propia vivienda.

 

Ese dia como líder de la misión del Consejo de Seguridad de la ONU reunimos al pueblo de Srebrenica y les dije: Aquí estamos los embajadores de Francia de Rusia de Nueva Zelanda de Hungría, de Pakistan y Venezuela que representamos la cúpula política del mundo: el Consejo de Seguridad. Vinimos a asegurarles que les protegeremos decretando Srebrenica como un area segura.

 

Sin embargo desde allí mismo declare a los periodistas que nos acompañaban que “Un Genocidio en Cámara Lenta estaba ocurriendo ante los ojos del Mundo”. Dos años después en Julio de 1995, y en menos de 48 horas el genocidio que temía tuvo lugar cuando cerca de ocho mil adultos y adolescentes fueron masacrados por fuerzas criminales al mando del General Ratko Mladic bajo la direccion política de ese otro criminal Radovac Karadzic.

 

Han pasado 26 años desde que dije esas palabras,  sin embargo me es imposible dejar de sentir el dolor y el sentimiento de culpa de que a pesar de haber advertido a lo que llaman la comunidad internacional, no fuimos capaces de salvarlos ni siquiera en la falsamente llamada area segura. Imperdonablemente no los protegimos como les habíamos prometido.

 

Al retornar al Consejo de Seguridad en Nueva York para presentar nuestro informe de misión declaré:

 

“Bosnia es una horrible lección. La evasión moral, cuando eclipsa nuestra habilidad de reconocer y responder al mal, minará nuestros valores y nuestras creencias fundamentales, en un momento en que el mundo se hace más pequeño y tantos miran hacia el oeste para liderazgo". No me cabe duda que el triunfo de los agresores sin duda nos degradará a todos los que estamos representados hoy en el Consejo de Seguridad”.

 

Por su parte, en noviembre de 1999, Kofi Annan Secretario General de la ONU en su informe a la Asamblea General sobre la tragedia de Srebrenica dijo: ”Un embajador miembro del Consejo de Seguridad preguntó en su intervención si los Serbios a ver la actitud poca resuelta del Consejo iban a renunciar graciosamente a lo que habían conquistado por la fuerza y el terror, y que solo podrían ser detenidos no en la mesa de negociaciones, sino en el campo de batalla”. Tal fue el caso cuando se pudo haber evitado la muerte de mas de doscientas mil personas.

 

El embajador al que se refería el Secretario General Annan era yo que representaba en ese Consejo a mi pais,  Venezuela.

 

Como lección para el futuro Annan declaró, o mas bien confesó que la comunidad internacional debería aceptar su responsabilidad por tragedia al haberse negado a utilizar la fuerza a sus inicios. De hecho yo denuncié que la asistencia humanitaria utilizada se convirtió mas bien en una coartada para no intervenir ante lo que los grandes países veían como la amenaza del surgimiento de un estado musulman en el medio de Europa, lo que yo califiqué como el mas grande encubrimiento de  complicidad de las Naciones Unidas (The UN Greatest Cover up)

 

Annan concluyó así: “No entendieron una verdad aprendida tardíamente que Bosnia era tanto una causa moral como un conflicto militar, y que la tragedia de Srebrenica perseguiría para siempre la historia de las Naciones Unidas.”

 

Cuando el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reúne para considerar resoluciones sus integrantes las leen en hojas limpias. Hojas que no tienen sangre, que no tienen lagrimas. El Consejo está muy lejos de esas realidades que analizan bajo un principio realmente abominable: el de la Equivalencia Amoral de las Partes que facilita una excusa para no asumir responsabilidades poniendo a victimas y victimarios en igualdad de condiciones. Una filosofía de la neutralidad igualmente amoral.

 

Pero la historia desgraciadamente se repite, y me refiero a un país que por años cooperó con las Naciones Unidas no solo en Bosnia, sino en Somalia, Ruanda, Camboya, El Salvador, Haití y otros escenarios conflictivos. Hoy ese país, mi país, es visto tanto por el actual Secretario General de la ONU, como por la Alta Comisionada de Derechos Humanos como “Una de las Partes”:somos iguales el pueblo tiranizado y los jerarcas del régimen hoy investigados en La Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad. O sea la experiencia de Bosnia como símbolo brutal de la inacción sigue vigente en las Naciones Unidas, con consecuencias funestas para las victimas de la inacción.

 

Venezuela es hoy una tierra arrasada. Sin alimentos, sin medicinas, sin ley, sin libertad, sin derechos y un éxodo de millones. Pais donde también hay Milosevics, Karadzics y Mladics que  matan, torturan y encarcelan, y usan la denegación de comida y atención medica como un arma en una guerra contra la población civil como concluye el informe de la Organización de Estados Americanos OEA sobre la comisión de crímenes de lesa humanidad.

 

Así lo vimos recientemente en el puente Simón Bolívar en la frontera con Colombia. A tiros detuvieron los camiones con la ayuda humanitaria internacional, Parecería innecesario explicar aquí que no es lo mismo el uso de la fuerza respaldando una intervención humanitaria que una invasión militar  que debe verse no solo en su fase indispensable de apoyo militar para hacer posible su cometido, si no en la cara que representa el rescate de la Libertad.

 

Lo tengo que hacer pues se nos repite que el uso de la fuerza es intolerable en nuestro caso, no importa que estemos sufriendo un proceso de exterminio, por acción u omisión como lo advierte nuestro Presidente Juan Guaidó, al igual que lo hizo clara y admirablemente el Alto Comisionado Zeid Ra’ad Al Hussein en sus informes de 2017, y el de 2018  titulado “Violación  de los Derechos Humanos en Venezuela: una espiral que parece no tener fin”

 

La verdad es que Venezuela exige una operación de fundamentalmente policial pues se trata de enfrentar a pandillas de narco traficantes que se han apoderado del pais, donde los Pablo Escobar y los Chapos Guzman están encarnados en Nicolás Maduro y en sus principales jerarcas civiles y militares. Un régimen mafioso armado por Rusia y por China que representa una amenaza no solo para nosotros que somos las victimas principales, sino para toda la región.

 

Irónicamente pasa desapercibido para la comunidad internacional que Venezuela está intervenida y ocupada por mas de veinte mil agentes cubanos que controlan las fuerzas armadas y los organismos policiales y de inteligencia responsables por las acciones de represión. Y mas recientemente por agentes de Rusia activados en el campo militar y de inteligencia.

 

A pesar de esta realidad el propio Secretario General de la ONU solo nos urge a participar en el clásico apaciguamiento “appeasement” de negociar acuerdos con un régimen criminal cuyo único resultado seria extender un salvavidas a una pandilla rechazada por mas del ochenta por ciento de nuestra gente. Y mas de cincuenta países del mundo.

 

Nadie puede exigirnos que aceptemos cualquier solución a cualquier precio. En este particular ni siquiera las Naciones Unidas, que como conocemos no es un cuerpo mayoritariamente democrático puede hacerlo. Tampoco este Consejo de Derechos Humanos donde basta ver quienes son y como actúan algunos de integrantes.

 

En conclusión muy poco o nada podemos esperar del  Consejo de Seguridad que cuenta con dos regímenes opresivos, China y Rusia  que utilizan su poder de veto hasta para impedir la asistencia humanitaria a un pais en emergencia como el mío.

 

Desgraciadamente para los que luchamos y queremos vivir en Libertad en Venezuela y en otros lugares del  mundo las Naciones Unidas viene  demostrando no ser precisamente “Un Guardián Confiable de los Valores Humanos.”

 

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