Primero la Gente

Es un resumen de mi visión y de mis propuestas cuando presenté mi candidatura presidencial en diciembre de 1978. Copio la introducción a lo que yo calificaba como El Reto. Advertía:

" .....entonces corremos el serio riesgo de perderlo todo. La oportunidad, los recursos, y también la libertad.

EL RETO

¿Cómo será Venezuela dentro de cinco, diez, quince años?¿Qué país llegará al siglo XXI?

A muchos, les cuesta pensar en estos términos. Imaginan, por ejemplo, que el siglo XXI está demasiado distante como para que tratemos de anticiparnos a él. Sin embargo, el siglo XXI está tan lejos, hacia adelante, como el 23 de enero de 1958, hacia atrás. En solo 22 años más, habremos alcanzado el año 2000.

No sólo el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos, sino también nuestro propio futuro inmediato, dependen de que empecemos a enfocar nuestros problemas desde esa perspectiva.

Venezuela tiene, ahora, una oportunidad única, de la cual no dispone ningún otro país en vías de desarrollo: ha logrado reunir la libertad política y los recursos materiales necesarios para transformar su economía y su conformación social. La mayoría de los países en vías de desarrollo carece de ambos bienes, unos pocos tienen la libertad sin recursos y otros menos tienen recursos sin libertad.

Este privilegio de Venezuela es, sin embargo, un privilegio condicional: si sabemos emplearlo, construiremos una democracia moderna, desarrollaremos una estructura productiva equilibrada y difundiremos el bienestar social. Llegaremos, de ese modo, al siglo XXI como uno de los países más importantes y estables, con un mínimo de problemas y un máximo de satisfacción social.

En cambio, si dejamos que el siglo XXI nos sorprenda; si no nos ponemos a pensar y decidir ya qué país queremos; si no planificamos, si no medimos los efectos futuros de nuestras decisiones actuales; si no recurrimos a la ciencia y la técnica, en reemplazo de los prejuicios y la improvisación; si no logramos que la política, en vez de una gran casa de vecindad, sea un ámbito para el estudio de los problemas y la elaboración de respuestas eficientes, entonces corremos el serio riesgo de perderlo todo. La oportunidad, los recursos, y también la libertad.

Ese es el reto venezolano. No proviene del exterior ni esta destinado a otros países. Es un reto que la realidad nos hace a nosotros mismos. Nos desafía a probar que somos acreedores a la grandeza y el bienestar; que somos capaces de hacer un país donde el poderío económico sea compatible con la equidad social; un país con autonomía, con gravitación en la escena internacional, y un país internamente satisfecho de si mismo, caracterizado por una calidad de vida que les permita, a todos su habitantes, vivir con dignidad.

Diego Arria
 

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